La
globalización o mundialización es el proceso de integración mundial. Es un proceso por el que los países están interconectados y relacionados entre sí; dependen unos de otros en gran medida y sus economías se han integrado de manera que forman parte de un sistema económico de libre mercado de enormes dimensiones. Es la tendencia hacia una creciente interdependencia entre todos los lugares de la Tierra.
A ello contribuyen las siguientes causas:
Progreso de las telecomunicaciones, (satélites, telefonía móvil, Internet), que permite emitir y recibir información en tiempo real en cualquier lugar.
Mejora de los transportes (aviones, autopistas), que facilita el traslado de mercancías y personas.
La extensión de la ideología neoliberal, basada en la plena libertad de los mercados y en la desaparición de las barreras comerciales, facilita los intercambios
Actuación de las grandes organizaciones internacionales, como la ONU, el Fondo Monetario Internacional (FMI), o la Organización Mundial del Comercio (OMC), que promueven acuerdos a nivel mundial.
Los ámbitos de la globalización son muy variados:
En la economía: producción e intercambio de capitales y mercancías se organizan a escala planetaria, el consumo y los gustos se uniformizan y el sistema capitalista se ha generalizado. Las grandes empresas actúan en todas las regiones del mundo, mientras que las pequeñas han de adaptar sus estrategias para sobrevivir ante una competencia cada vez mayor.
En la política, las decisiones de los Estados están condicionados por instituciones supranacionales.
En la sociedad, favorece las migraciones internacionales.
En la cultura, se difunden por todo el mundo los modelos culturales occidentales y. los hábitos de consumo de la población se uniformizan también. Las grandes compañías que controlan la distribución comercial, la producción cinematográfica y musical, favorecen , mediante la publicidad, la estandarización de la cultura y las modas, los gustos, y hasta el aspecto de los centros comerciales y de las tiendas donde compramos.
Globalización de la información. Los grupos de comunicación más importantes dominan la prensa, la radio, la televisión; además el desarrollo de Internet permite el acceso de mayor número de personas a gran cantidad de información, que no necesariamente incrementa nuestro conocimiento sino somos capaces de organizarla y reflexionar sobre ella.
En la ciencia y en la tecnología se difunden rápidamente las innovaciones
En el terreno medioambiental, los problemas alcanzan una dimensión global.
Todo lo anterior justifica la afirmación de que vivimos en una aldea global. La aldea global es un concepto acuñado por el sociólogo Marshall McLuhan en los años sesenta del siglo XX para aludir a la existencia de un mundo cada vez más interconectado por las comunicaciones y que por tanto tiende a la uniformización de las diferentes culturas.
Las redes sociales son un ejemplo de la globalización.
CARACTERÍSTICAS:
Los medios de comunicación y las TIC (Internet especialmente) permiten que personas y empresas de todo el mundo contacten entre sí e intercambien información, vendan y compren bienes, servicios y capital e incluso, que ofrezcan y demanden empleo. Como consecuencia se ha creado un mercado mundial.
El proceso de producción de las empresas también se ha globalizado. Una misma organización, denominada multinacional reparte sus actividades entre diversos países del mundo para reducir costes y lograr mayores beneficios. Una misma empresa obtiene el cacao y fabrica el chocolate en Asia, África y América del Sur, (donde se cultiva el producto y los salarios son más baratos ) y distribuye su mercancía sobre todo por Estados Unidos y Europa (donde obtiene los máximos beneficios)
El proceso de globalización está promovido por numerosos estados y organismos internacionales. Los países han creado dos tipos de bloques de integración económica: áreas de libre comercio y mercados comunes:
En las áreas de libre comercio se suprimen los aranceles en los intercambios comerciales entre países. Sin embargo, cada Estado miembro del área adopta sus propias medidad económicas respecto al resto de países. El Tratado de Libre Comercio de América del norte (TLC o NAFTA) y el Acuerdo Europeo de Libre Comercio (AELC o EFTA) constituyen áreas de libre comercio.
En los mercados comunes se suprimen los aranceles, pero además se permite la libre circulación de personas y capitales entre los países asociados. Adoptan una política económica común respecto a otros estados. Mercados comunes son la Unión Europea y el mercado común de América del Sur (Mercosur)
Por su parte, organismos internacionales como la OMC (Organización Mundial del Comercio) promueven el libre mercado entre sus miembros. La ONU también favorece la globalización económica a través de algunas de sus instituciones. El Banco Mundial lucha contra la pobreza proporcionando préstamos y asesoramiento económico a los países en desarrollo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) promueve la cooperación económica y las relaciones comerciales intentando prevenir las crisis y los desequilibrios.
El consumo tiende a uniformizarse, ante la masiva difusión de determinados gustos y comportamientos, transmitidos por las grandes empresas mediante la publicidad de los medios de comunicación.
La interdependencia de las economías de los diferentes países provoca que la publicación de un indicador (como el IPC) o un acontecimiento político relevante (Cambio de gobierno) tenga consecuencias y repercusión en todo el mundo.
Las empresas multinacionales son un poderoso agente de la mundialización económica.
El proceso histórico de integración mundial
Los grupos humanos se han relacionado entre sía a distancias cada vez mayores, hasta formar actualmente un sistema mundial integrado del que pocos territorios están al margen. Recibimos noticias e imágenes de todas partes del mundo, consumimos alimentos y productos que nos llegan de lugares lejanos, vemos películas o escuchamos música que otros muchos ven y escuchan a miles de kilómetros de distancia.
Desde la Antigüedad, viajeros y comerciantes han intercambiado información y mercancías entre distintas regiones del planeta. Estas relaciones se han intensificado en los últimos tiempos hasta conformar la globalización actual. En este proceso se pueden distinguir tres etapas:
- Fase de internacionalización: Comenzó en el siglo XV con el desarrollo de la navegación europea, que dio lugar a la era de los descubrimientos geográficos. Se crearon grandes imperios coloniales, primero en América, desde el siglo XVI y después en África y en Asia, a partir del siglo XIX. Esto conllevó la expansión de la población y cultura europea, así como un crecimiento del comercio a larga distancia (metales preciosos, azúcar, café, cacao, especias, manufacturas...), sobre todo entre las metrópolis y sus respectivas colonias.
-Fase de transnacionalización.: En el siglo XX, los procesos de descolonización permitieron la independencia política de más de un centenar de Estados. A su vez, muchas grandes empresas se instalaron en estos países para fabricar y vender en ellos sus productos, ofrecer sus servicios o extraer sus recursos naturales.
-Fase de globalización o mundialización. En las últimas décadas con la revolución de los transportes y las comunicaciones, se ha impulsado aún más este movimiento de integración mundial, que hoy es intenso y afecta a muchos aspectos de la vida de la población
FASE DE INTERNACIONALIZACIÓN
En el siglo XVI los descubrimientos geográficos suponen el conocimiento de un continente nuevo: América. El nuevo continente trae consigo productos y un sistema político y económicos novedosos, que se plasmarán en los Imperios coloniales. España, Portugal, Holanda, Francia e Inglaterra poseerán sus propios imperios, y se los disputarán entre sí. Pero será el siglo XVIII sin embargo, el de la gran expansión del comercio marítimo europeo con otros continentes, sobre todo, América.
Los barcos de Gran Bretaña, Holanda, Francia, Portugal y España intercambiaban productos manufacturados de Europa por materias primas de las colonias, cada vez más necesarias para las industrias europeas. Algunos productos coloniales, como el café, el azúcar, el cacao, el tabaco, el algodón se hicieron bienes de consumo habituales en Europa.
La base del comercio colonial era el llamado comercio triangular que tenía en el tráfico de esclavos de raza negra un elemento esencial. Los esclavos eran recogidos en África, trasladados a América en condiciones penosas y vendidos allí para trabajar de manera infrahumana en las plantaciones agrícolas. Sus destinos principales eran las islas del Caribe, Brasil y las colonias inglesas.
El comercio de esclavos y su justificación en el siglo XVIII:
1.- “Un gran número de prisioneros de guerra serían masacrados cruelmente si no existiese la venta de esclavos a los europeos.
2.- Su vida en el Nuevo Mundo es más cómoda y mejor que la que tenían en su propio país. ¿Por qué? Por que los dueños pagan mucho por ellos y les interesa darles el mejor trato posible.
3.-Su trabajo ha hecho mucho bien a las colonias inglesas, sobre todo en las islas con plantaciones de azúcar. Su clima es muy parecido al de Guinea, y por ello, los negros tienen más aptitud que los blancos para trabajar con calor.
Por ello, es mayor el bien que producen que los inconvenientes que se les atribuyen”. Guillaume Snelgrave (1735)
En el último tercio del siglo XIX, la Segunda Revolución Industrial transformó la economía de las principales potencias europeas (Gran Bretaña, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, etc.). Las innovaciones técnicas, las nuevas formas de organización del trabajo y el crecimiento de la banca permitieron un espectacular crecimiento de la producción y del comercio y una mejora de los transportes. Aprovechando su superioridad económica, técnica y militar Europa se lanzó al dominio del resto del mundo. Así se inicia la época del imperialismo. Los países más avanzados ocuparon territorios en África y Asia principalmente, y crearon imperios coloniales. Eran tierras, en su mayoría sin Estados organizados, con estructuras económicas y políticas muy débiles. La colonización significó la explotación económica de los recursos de estas tierras y su dominio político.
Las colonias podían ser: de explotación, de poblamiento y protectorados.
La colonia de explotación es la colonia propiamente dicha. Se dedica a la explotación económica; no tenía gobierno propio y los europeos ocupaban los principales cargos políticos y administrativos. Sólo los pequeños funcionarios y soldados solían ser indígenas. La colonia tenía prohibido comerciar con otros países, ya que la metrópoli poseía en exclusiva la explotación económica. Es el llamado “pacto colonial”.
La colonia de poblamiento es la que por sus condiciones climáticas, el escaso número de indígenas o sus especiales riquezas, recibían población blanca que emigraba para establecerse de forma permanente. Tenían una dependencia especial con la metrópoli, que les reconocía cierta autonomía en el gobierno interior: en el Imperio Británico se llamaron Dominios. (Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica) Francia, por su parte, consideró a Argelia como parte de su territorio nacional, es decir, provincia de ultramar.
El protectorado es un territorio que, tras la ocupación extranjera, mantuvieron la organización estatal, el gobierno indígena y un aparato administrativo propio. Pero la metrópoli creó e impuso en ellos un gobierno paralelo que en la práctica dominaba el gobierno local y se reservaba las funciones de defensa y política exterior. En África, Marruecos es el ejemplo más claro, era un reino repartido entre España y Francia. Gran Bretaña estableció un protectorado en Egipto, donde participó en la construcción del Canal de Suez (1869), un paso estratégico entre el Mediterráneo y el mar Rojo, que permitía el acceso a la India sin necesidad de bordear África.
A finales del siglo XIX las grandes potencias se lanzaron a la lucha por el reparto del mundo y llegaron a controlar casi toda África y Asia, la mayor parte de las islas del Pacífico y amplios territorios en América.